Prioridades

A partir del 36° Capítulo General celebrado en Roma en el año 2013 las Religiosas de Jesús María, como un único Cuerpo Apostólico y confiando en la riqueza de nuestro carisma, queremos dar una respuesta profética hoy a través de tres prioridades que se viven en los distintos países del mundo:

1. Vivir el perdón la reconciliación y la sanación

“…perdonaos mutuamente si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó,perdonaos también vosotros.”
(Col 3,13)

“El perdón (de Claudina)…abre su corazón a la miseria bajo todas sus formas”
(Constituciones, Reseña histórica, p.3)

“Veo con claridad que lo que la Iglesia necesita con mayor urgencia hoy es una capacidad de curar heridas…A las personas hay que acompañarlas, las heridas necesitan curación.”
(Papa Francisco, entrevista Antonio Spadaro, sj. Agosto 2013)

La llamada al perdón, la reconciliación y la sanación nos habla de una honda y sentida necesidad de:

  • Encontrarnos con el Dios misericordioso, que nos revela la profundidad de su bondad en el perdón, nos invita a acogerlo como don y a darlo gratuitamente.
  • Reconocer nuestra fragilidad y necesidad de sanación en las relaciones interpersonales en comunidad y con otros. La experiencia del perdón nos hace vivir el servicio desde la verdad y la humildad.
  • Construir puentes para el diálogo y la mutua aceptación en nuestro mundo herido y dividido.

2. Dejarnos conmover como Claudina como miserias de nuestro tiempo

«Os digo de verdad que todo lo que hicisteis a uno de estos, mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis.”
(Mt 25, 40)

“Las únicas preferencias que os permito son para las más pobres, las más miserables…”
(S. Claudina, Positio 628)

“La iglesia está llamada a salir de sí misma para ir a las perfierias, no solo geográficamente, sino también las periferias existenciales manifestadas en el misterio del pecado, el dolor, la injusticia, la ignorancia e indiferencia religiosa, de pensamiento… las de toda miseria”
(Cardenal Jorge Bergoglio, 7 marzo 2013)

Nos sentimos llamadas a contemplar  y reconocer el rostro desfigurado de Jesús presente en los marginados, los más pobres, los más débiles, los más necesitados. Esta contenplación nos desafía a:

  • Correr el riesgo de perder nuestras seguridades, prestigio y comodidades
  • Estar abiertas a cambiar nuestra mentalidad, estilo de vida y estructuras
  • Acercarnos a la realidad y sufrimiento de las personas en situación de pobreza y marginación.

3- Un modo de vida comprometido con la Justicia, la Paz y la Integridad de la Creación

“Escucha lo que el Señor te pide: es tan solo que practiques la justicia, que ames con ternura, que camines humildemente con tu Dios”
(Miqueas 6, 8)

“Ponemos los medios para defender la vida humana en todas sus etapas; para actuar contra la violencia; promover los derechos humanos, especialmente la disgnidad y promoción de la mujer y favorecer una cultura de la paz y del perdón”
(A.C. 96)

“La crisis ecológica es una cuestión moral. El respeto por la vida y por la dignidad de la persona humana, se extiende también al respeto por la creación.” )
Jornada por la Paz, enero 1990, Juan Pablo II)

Vemos con angustia cómo crece la violencia y la falta de paz en nuestro mundo, así como el abuso de la tierra y los recursos.

En el fondo de esta situación se percibe una ruptura de las relaciones con Dios, con los demás, con la creación y con nosotras mismas. La necesidad de sanar esta ruptura nos impulsa a trabajar para restaurar la armonía y el cuidado mutuo, que sabemos es el deseo de Dios para este mundo.

Aceptamos esta llamada con la convicción de que, uniéndonos con otros que comparten nuestra inquietud, podemos convertirnos en una fuerza para el cambio.

Este compromiso nos desafía a:

  • Ensanchar nuestra capacidad de amar, admirar y disfrutar la belleza de nuestro mundo y, a la vez, dejarnos afectar por su sufrimiento.
  • Examinar con decisión y sinceridad nuestros modos habituales de actuar. Abrirnos al aprendizaje de otros modos de hacer.
  • Reconocernos parte de la creación y asumir la responsabilidad de protegerla y cuidarla.